Aunque ella se enoje porque escribo sobre ella, no lo puedo evitar… La quiero (o quise, porque ya tengo que dejar esto) un montón. Sé que no fui lo mejor para ella. Pero sinceramente, no puedo evitar escribir. Indiscutiblemente, siempre las mujeres inspiran mi vida.
Sábado 29 de junio de 2008 12:20 am
La luna decanta su luz para darme el calor que extraño de vos.
Las estrellas se ríen cuando le cuento que tu luz es más brillante que la luz de todas ellas juntas.
Entonces les muestro mi corazón y corren a suplicarle a la Luna que me arrulle con su manto estelar porque caen en la cuenta que no miento.
La Luna escucha atenta a las historias que cuento de ti.
Historias de tristeza porque ya no estás conmigo.
Entonces le pide al viento que lleve mis besos a ti mientras duermes.
La Luna sigue escuchando estas historias de amor y evita que el amanecer llegue.
Entonces se acongoja y sus lágrimas forman la lluvia que sincroniza las lágrimas que yo ya no puedo sacar, porque otras personas las consumieron.
Mi Razón y mi Lógica se imponen a mi tristeza y argumentan los besos de antaño.
Mi Alma responde que lo que importa es el presente y el pasado ya pasó.
La Luna gira para tratar de mostrar su mejor cara y así que olvide tu rostro.
Pobre la Luna al darse cuenta en mis ojos la belleza que se encierra en ti.
El viento regresa y reporta que mis besos no pudieron ser entregados porque simplemente ya no querés estar conmigo.
Mi Alma arroja otra lágrima que se ahoga en mi garganta porque sabe que todo esto ya terminó.
El Sol sale a regañadientes diciendo que un nuevo día tiene que nacer; me recuerda que Dios te envió para embellecer este mundo y no sólo a mi.
Entonces le muestro mi amor por ti y sin quererlo, pinta los colores del día con base en los colores de este amor perdido.
La Luna cada noche pide más historias de ti; quisiera estar enamorada como yo lo estoy para que con su luz aliviar mi Alma.
Le cuento las caricias que invento para tu espalda, que quisiera que fuera un mar para perderme toda la vida recorriéndola.
Entonces agrega que quisiera que mi recorrido fuera de noche para cubrir con su manto estelar mis caricias para ti.
Mis drogas favoritas – el alcohol y el cigarro – cumplen el objetivo de olvidarte.
Pero ese objetivo es efímero, y la Luna vuelve a ser testigo de mis historias de ti.
De rodillas, le pido a Dios que te recuerde que tu belleza radica en tu interior y no en tu cuerpo.
El Sol me regaña y me recuerda que la Luna no debe consumir más que el tiempo necesario.
Pero no puedo evitarlo, si al despertar tengo tatuado tu nombre en mis ojos.
Vuelvo a rogar al cielo que te olvide, porque en el fondo sé, de verdad sé, que esto ya terminó.
La Luna suplica al cielo que tengan piedad de mí.
Entonces suplico que tu vida se llene de felicidad, porque contigo conocí todo un Universo nuevo.
Uno en el que las flores florecen con el sólo recuerdo que tengo yo por ti.
Mi nariz reclama tu aroma como opio para el Alma.
El Tiempo se aparece y determina que esta historia debe terminar.
Y la Luna… la Luna jura decantar su luz sobre ti para que mis besos algún día conozcan su dueña.
Sábado 29 de junio de 2008, 12:32 am.