Desorden

Heh… después de varios meses de no escribir algo pensando específicamente en alguien, al fin encontré una persona que me está cambiando la vida. Hace casi un año, yo sólito me cambié la vida al no afrontar las cosas como hombre, y me la cambié en 2 meses. Hoy, o más bien dicho, hace 2 meses no esperaba ya ser profesional y mucho menos encontrar una persona que me haga sentir bien. Esto es pensando en ella. No me gusta mucho la forma del escrito, pero el fondo sí. Espero que les agrade :)

“When you sit next to a nice girl for 2 hours, it seems like 2 minutes. When you sit on a hot stove for 2 minutes, it seems like 2 hours.- That’s relativity” – Einstein.

Mayo 30 de Mayo de 2009 20:03

Veo todas las cosas en mi casa y no puedo evitar encontrarlas en desorden. Las reacomodo a como puedo, pensando en encontrar su lugar. Doy dos pasos atrás y las veo sin encontrar su suelo ni su techo. Me frustro y me enfado ante tanta negligencia propia. Es imposible que no pueda alcanzar el orden que le quiero dar a mi propia habitación.

Las comidas son peores. Las veo y las como sin pensar. Pueden ser los banquetes más deliciosos que se pueden encontrar, pero las engullo sin sentir y sin pensar en que las  debería disfrutar.

Luego las noches se contrastan entre lo efímero y lo eterno. Eternas cuando no concilio el sueño y efímeras cuando lo encuentro. Esta rabieta de vida me está sacando de mis casillas y no logro encontrar la forma de darle forma a todas las cosas que rodean mi vida.

Trabajo sin darme cuenta del tiempo. Trato de olvidarlo. Pero me persigue de reunión en reunión, de proyecto en proyecto, de documento en documento y ya no recuerdo qué más cosas había que trabajar.

El regreso a mi casa es tan pesado y no es que el tráfico moleste, sino que es ese pensamiento que zumba ante mi desorden tan alocado, que se vuelve una carga y que no dejo que me abandone sino hasta que entro a mi casa – sólo para encontrar ese desorden tan deshonesto que sólo yo puedo ver.

Entonces, cuando estoy en ese vaivén en el que muevo todo, desde las cosas hasta mis sentidos, desde mis sentidos hasta mis pensamientos, tocan la puerta… (qué no ven que estoy en crisis!!!).

Abro la puerta y todo vuelve a su lugar. Hasta la luz que se privó de entrar en la mañana entra y se adueña de mis cosas. Ese caos de pensamientos se vuelve una cadena tan armoniosa que ya no parece esa trenza equívoca que no se dejaba manejar durante el día.

Abro la puerta y allí estás tú. Una visita tuya bastaba para acabar con esta desesperación, que cede su lugar a una sonrisa y un beso que acaba en tu mejilla.

Mayo 30 de Mayo de 2009, 20:10

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