“Si en la noche azul, oyes el eco enamorado de mi voz, escúchalo mi bien, escúchalo mi bien que es para ti.” – Mi Plegaria, de César de Guatemala.
Iba en los pasillos de la camioneta, angostados aún más – si se puede – por las filas de gente. La travesía hacia un espacio era un poco más atrevida con la guitarra en la espalda. Pero los años de profesión ya le habían acostumbrado a cargar con su instrumento como una extensión más de su propio cuerpo. Más bien de su vida.
El destino era en este domingo hacia la Antigua. Ciudad empedrada que acoge la mística del tiempo, donde se celebran años nuevos realmente nuevos. Que se viste de gala en las bodas en la Catedral. Foco de gringos y europeos que se enamoran con el romanticismo que expele la ciudad que aguantó terremotos a pura majestuosidad. Cualquier cosa que sea chapina no se amedrenta tan fácilmente.
Arrojado sobre la calle del Arco, una gorra le hace compañía boca arriba como queriéndose alimentar de las notas que toca en su extensión. Acorde de Do, La menor, Fa, Sol. Luego el círculo cambia y le quita el Fa y le deja sólo Sol. El Sol se monta sobre las montañas que rodean la ciudad mágica para escuchar al músico.
Los turistas se decantan con sus notas y él feliz los envuelve en melodías que evocan otros tiempos, sentimientos arropados en la memoria de los oyentes. Cada quién le pinta los recuerdos y las emociones que quiere.
Otra vez había viajado con su música a las playas de El Salvador. Allí vio a una pareja dispareja. Él colorado, ella morena. Él extasiado y ella sonriéndole. Les regaló una canción de amor, ellos le aplaudieron dándose un beso.
Otra vez había viajado a Flores, Petén. El Sol en esta ocasión se fue a dormir y despertó con las palabras de su guitarra. El Sol no tiene dinero, así que le regaló un atardecer y un amanecer entrelazados por un lago que jugaba con sus notas musicales en la superficie de sus aguas circulares.
Siempre le caían sus lenes, suficientes para comer, suficientes para el viaje de regreso, suficientes para las medicinas que tanto añoraba.
El domingo en Antigua terminaba. Eran las 5pm y aunque había mucha gente y podría sacar más dinero, tenía que ir a la farmacia antes que la cerraran. El cielo platinado adornaba y ocultaba su consternación.
Entró a su casa y dejó a la noche en la puerta. Su guitarra alegre descansaba sobre la cansada espalda de su encantador. Su mujer lo esperaba y al verlo le sonrió. ¿Cómo te fue? Le preguntó y lo imaginó como un caballero que a su espalda cargaba una espada que daba vida. – Bien muy bien – contestó y le devolvió una sonrisa a la maestra de primaria postrada en cama, con cabeza calva, con ojos ojerosos. Para él, la mujer más hermosa de toda Guatemala.
Al poner los placebos en la mesa de noche, ella le toma del brazo y le dice - Deberías descansar los domingos – . Él le responde con anécdotas de gringos que piden canciones en inglés, de tertulias de noche en Petén y de enamorados en el país vecino. Ella se aflige porque no puede evitar dejarlo de a poco por una enfermedad en la que pareciera que solo él combate.
Y entonces, saca la guitarra y entona: “Eres tú la que con un beso me saca de mí. Pienso en tu luz y en esas caderas moviéndose así… y cada vez me pierdo en tu cuerpo y tu forma de hablar…”.
La besa. – Una semana más y consigo el pisto para llevarte con la doctora –. Otro beso, sonríe y continúa: “… cuando me dice que eres para mí, cuando me dices no vivo sin ti”.
En una habitación pequeña, una maestra retirada con sólo 28 años recibe serenata de su esposo. La música sana. Guatemala canta contenta.

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Mmm no estas casado pero bien que tenes el concepto! Bromas chucho! Interesante, me trasladaste ahi, dentro de las personas que lo escuchaban cantar y veian tocar… El amante triste que canta, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad… Hasta que…
Felicitaciones Chucho la verdad se nota que sí le haces a esto, muy buena historia vos! Seguí adelante !
Me encanta lo del sol… Muy gráfica la historia, se puede ver, al principio me imaginé a un Ricardo Arjona en sus inicios.
Un buen desenlace y tamaño!!! No dejas de impresionarme!!! Seguí escribiendo chuchiniii, tenés lo tuyo!
Je! Como siempre sos única! El tamaño es justamente parte de mi experimento/ejercicio. El objetivo era hacerlos de 400 palabras… pero no me alcanzaban. Aunque 600 es un tamaño justo ¿no?