Me disculpan por la osadía de parafrasear este grandísimo poema de Benedetti. Lo dije hace tiempo. El original en ese entonces era real. Ahora, ahora la situación ya no es tan grave. Era muchísimo más grave. Y lo parafraseé para ir terminando de limpiar la casa. El original es – obviamente – mucho mejor, así que los invito a que lo googleen. Por el momento, disfruten mi paráfrasis con base en la situación actual que, a veces, sólo a veces, se vuelve mucho más grave…
Todos los recónditos de mi vida tienen algo tuyo
Eso en verdad no es nada del otro mundo.
Vos lo sabías tan claramente como yo.
Sin embargo, hubo tantas cosas que no quisiste enterarte.
Cuando digo todos los recónditos,
No me refiero a eso de ayer, sino lo de ahora.
A esto de esperarte, no encontrarte
y maldita sea perderte,
y no volverte a hablar.
Me refiero a haberte visto llorar,
Y yo con un concreto nudo en la garganta,
Haber presenciado un bello aguacero
Y haberte explicado cómo le doy vida hasta la mar al extrañarte.
Ni me refiero a que noche tras noche
Se rebaje el stock de nuestros recuerdos
En el que convierto mis victorias en reveses
O te haga el más triste regalo de mi más reciente desesperación.
No
La cosa fue muchísimo más grave.
Cuando digo todos los recónditos
Quiero decir que además de este amargo despertar,
Reescribiste mi infancia,
Esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes,
Y los solemnes adultos las celebran,
Y vos en cambio sabías que esto no servía
Y no dijiste nada y yo me carcomía.
Quiero decir que reviviste mi adolescencia,
Ese tiempo en que fui escritor cargado de ilusiones,
Y supiste extraer de ese páramo,
Mi germen de alegría y regarlo mirándolo.
Quiero decir que sacudiste mi juventud,
Este cántaro que nadie toma entre sus manos,
Esa sombra que nadie arrima a su sombra,
Y vos en cambio supiste estremecerla y estrujarla,
Hasta que se le cayeron las hojas todas secas,
Aunque ya no viste la armazón de mi verdad sin proezas.
Quise decir que abrazabas mi madurez,
Esta mezcla de estupor y experiencia,
Este conocido confín de angustia y de nieve,
Esta bujía que apagó a la muerte,
Este principio de la linda vida.
Como ves, todo fue mucho más grave.
Muchísimo más grave.
Porque con todas y aún más palabras,
Quise decirte que no sos tan solo
La bella mujer que sos,
Sino también las espléndidas y divertidas mujeres
Que quise y ya no quiero.
Porque gracias a vos estoy descubriendo,
(dirás que ya era hora y con razón),
Que la vida es una bahía linda y generosa,
Que se ilumina y se oscurece,
Según venga el amor.
Una bahía donde los barcos llegan y se van,
Llegan los pájaros con sus augurios,
Y se van con sirenas y nubarrones.
Una bahía donde los barcos llegan y se van,
Y tanto quise, tanto luche porque…
Porque que vos, sí vos!
… aunque te dijera por favor,
No te fueras nunca nunca nunca nunca…
tmmk
